Para no tropezar con la misma piedra

Luego de haber Tate a la máxima categoría del fútbol argentino y de haber logrado la permanencia con una gran campaña de 50 puntos, el 2 de julio de 2012 los dirigentes anunciaron a través de un comunicado en la web oficial del club que no se había llegado a un acuerdo con Frank Darío Kudelka para continuar en la temporada 2012/2013 de Primera División.

“El club Atlético Unión informa que no se llegó a un acuerdo con Frank Darío Kudelka para que continúe como entrenador. Por tal motivo, desde mañana la Comisión Directiva iniciará la búsqueda de un nuevo cuerpo técnico”, rezaba en su preámbulo el comunicado oficial.

Pocos minutos más tarde, FDK en su cuenta de Twitter (hoy ya no la utiliza), dio su versión: “Amados tatengues, yo no decidí esto, sólo me queda respetarlo. Me enteré de igual forma que ustedes. Mañana hablaré para que sepan mi verdad”.

Sin embargo, a la mañana del día siguiente el entrenador y el presidente Luis Spahn se vieron las caras, limaron las asperezas y acordaron la continuidad por otra temporada.

Lo que le sigue es bien conocido por todos en el mundo Unión. Entre el DT y el máximo titular de la Avenida fallaron al encarar el proyecto deportivo y, luego de cinco derrotas, en la misma cantidad de fechas del Torneo Inicial 2012, FDK dejó de ser el entrenador del Tatengue, en una partida que repercutió en profundas diferencias –si se quiere insalvables– con los principales popes.

Sin dudas que en su momento los dirigentes no estaban convencidos que Kudelka continuara al frente del equipo para la temporada 2012/2013, ya que el roce que se había generado en todo el tiempo que el DT estuvo al frente del Tatengue hacía que la relación estuviera lejos de ser la ideal. Sin embargo, el entrenador priorizó mantenerse dirigiendo en Primera División y los dirigentes no pagar el precio político de no arreglar con el principal responsable de que el equipo haya regresado a la elite del fútbol argentino y consumado una gran campaña para garantizarle la estadía por una temporada más en la “A”.

Salvando las diferencias sobre todo porque Leonardo Madelón es quizás el máximo ídolo que tiene la institución, tres años y medio después a los dirigentes se les presenta el mismo dilema.

Desde hace varias semanas que el Francés viene condicionando y supeditando su continuidad como entrenador a varios factores, como por ejemplo, a una charla con los directivos para ver “cuál es la vara” que se ponen para afrontar el 2016.

“Ahora hay que enfriarse y analizar y juntarse con la CD para ver qué es lo que conviene. Hay que esperar, no hablar en caliente. Con el correr de los días vamos a hablar de lo que viene”, manifestó el DT minutos después de la derrota frente a Aldosivi, en el 15 de Abril, donde el Tatengue dejó escapar el sueño de disputar por primera vez un torneo internacional.

Anoche hubo reunión de Comisión Directiva, donde se pusieron sobre la mesa todas estas cuestiones. Se analizó la campaña del equipo, el bajón futbolístico que sufrió en los últimos meses, la situación de varios jugadores del plantel y también del técnico.

El presidente no quiere tropezar dos veces con la misma piedra y la experiencia de lo que ocurrió con Kudelka ronda en su cabeza. Sin dudas que el que está enfrente esta vez no es uno más, ya que se trata de un prócer de la institución, al que Unión le debe mucho en esta última etapa. Aunque no menos cierto es que el DT también le debe mucho a la entidad por haberle dado la posibilidad de reinsertarse nuevamente en el fútbol argentino, tras sus pobres pasos por San Lorenzo y Quilmes.

Lo cierto es que la política dirigencial en el club es no moverse mucho del presupuesto con el cual afrontaron la temporada 2015, por lo que la idea es no hacer contrataciones que le signifiquen al club una gran erogación de dinero. Además, hay varios jugadores del actual plantel a los cuales se les termina su contrato y será muy difícil poder retenerlos.

Algunos sostienen que ponerle punto final al proceso en este momento sería una buena decisión, ya que el entrenador tendría las puertas abiertas para volver en un futuro, mientras que los directivos podrían afrontar un nuevo proyecto sin el desgaste lógico que se produce entre las partes tras varios meses de convivencia y sin la presión de tener que conseguir refuerzos de renombre para contentar al entrenador.

Sin dudas que esta novela tendrá un nuevo capítulo. Este es un momento de profundo análisis, para replantearse objetivos y decidir con tranquilidad los pasos a seguir. Fuente: Diario Uno

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