En el estadio “15 de Abril”, Unión perdió 3 a 0 ante Independiente. Los autores de los goles fueron Emiliano Rigoni (x2) y Lucas Albertengo. Otra vergonzosa actuación de Unión en su casa. Un equipo que jugó solo 15 minutos de 90. No hay mas nada que aclarar, seguimos viendo lo mismo que hace 10 partidos atrás. Un equipo que no sabe a que juega, solo aprovecha algún rebote o pelota perdida. Basta de Mauro Cejas (jugador de 20 minutos), de Federico Anselmo (no cabecea ni salta). Sin dudas, hay que hacer una GRAN GRAN limpieza en este plantel para el próximo torneo. El juvenil Nicolás Andereggen sufrió una grave lesión y tuvo que ser retirado en camilla. Por lo que se pudo observar, es un problema en su rodilla. Rogamos que no sea rotura de ligamentos. Con esta derrota, Unión se queda con tan solo 32 puntos en la posición 22. En lo que va del torneo, solo se ganaron y empataron 8 partidos y se perdieron TRECE.

Diego Barisone, otro merecido homenaje

No me puedo explicar escribiendo estas líneas. Dejo pasar el tiempo y cada vez se me hace más difícil. Mi poder de concentración no logra superar la maldita muerte de un pibe que tenía toda una vida por delante. Al diablo con su gran carrera… Diego Barisone dejó de existir y es ahí donde no hay revancha. Tengo una obligación moral de decirle adiós a un tipo tan querido, tan derecho, pero estoy ampliamente superado por el dolor que inunda este ambiente del que me siento parte.

Diego estaba enamorado del fútbol. Así vivió…así murió. Por el fútbol tuvo postergaciones y frustraciones. Por el fútbol tuvo pasión y una gran dedicación, acompañada de estupendas condiciones. Tuvo todo lo necesario para llegar, para mantenerse y para triunfar. Diego tenía amor por Unión. Ese sentimiento que se transmite por vía endovensa de generación en generación en tantas familias como la de Barisone. Acaso fue el legado más grande de Gerardo, que junto a María Rosa, se encargaron de cimentar en su muchacho la educación, los valores y buenos hábitos, tan poco frecuentes en este cada vez más vapuleado fútbol.

"Bari" era simple, sin estridencias, transmitía pureza, transparencia. Era valiente, honesto, trabajador incansable, pragmático, discreto, introvertido, generoso y familiar. Muy fiel a los colores rojo y blanco, y fiel a sí mismo, tal y como lo definieron sus grandes amigos, compañeros de adolescencia y de vestuario. Su mayor deseo era jugar. Con tozudez y perseverancia. Con algunas limitaciones que sabía disimular muy bien con su irrenunciable sacrificio y entrega. Sus pasos fueron sólidos y seguros. Su trayectoria tan sobria y ascendente como él mismo. El fútbol le tendrá reservado un espacio “central” a un chico cuyas virtudes se asocian a lo sencillo.

Claro que la muerte de todo joven siempre golpea… pero Barisone era un poco de todos, como es el fútbol en Santa Fe. Barisone era de Unión, pero representaba la esencia de esta pasión. Era el pibe que arrancó en la escuelita pateando la pelota por diversión acompañado a sol y sombra por el viejo. El que cumplió todas las etapas habidas y por haber, hasta que un día llegó el telegrama del primer contrato, enviado por la dirigencia del club de sus amores. Y su carrera fue alegría y alguna desazón. Fue risa y también llanto. Fue ascenso y descenso. Fue sueño y realidad. Fue ir y volver. Fue Unión. También Argentinos Jrs y Lanús que hoy visita el 15 de abril. Pero siempre Unión.

Toda la familia futbolera tiene secuelas de ese trágico accidente. Los propios y también los extraños. Los de acá y los de más allá también. La grandeza, la sensibilidad y la hombría de bien no supo de colores de camisetas y así quedó reflejado estos días. La muerte, otra vez impiadosa como siempre se llenó de injusticia. Desalmada, cruel, brutal, atroz… llegó feroz sin avisar. Juro que todavía me duele el alma cuando lo recuerdo. Pienso en Gerardo, en María Rosa, en su hermana, a quienes no tengo el gusto de conocer, y ruego a Dios misericordia.  

El Tate le rendirá homenaje este lunes “al pibe del club que se fue de gira” hace nueve meses. Diego Barisone llegó al mundo en los albores del “Gloriso 89 Tatengue” y su despedida fue frente a “su club”, 26 años después, justamente un 29 de julio. Unión siempre le guardará un lugar de privilegio en su memoria, en su corazón y en su historia.

SEÑOR DEFENSOR, con el respeto de siempre... Descanse en Paz.

Gustavo Mazzi

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