Unión buscar tener su propia fortaleza

Cuando le tocó asumir el desafío más importante de su vida futbolera, Juan Pablo Pumpido sabía a la perfección que diciembre sería “movidito”. Es que ahora le toca subir el Everest, porque en estas fechas finales antes de las Fiestas y el receso, aparecen sus mayores desafíos como técnico de Unión. No es que Tucumán, Temperley o La Plata hubieran resultado objetivos “fáciles”, pero la realidad es que ahora se ponen complicados los exámenes finales. Mañana, a las 17, la primera bolilla se llama Rosario Central.

Más allá del resultado final —fue empate— de la distracción en el gol de Gimnasia y de la falta de eficacia para cerrar la chapa cuando ganaba 1 a 0, el Unión de Pumpido mostró su mejor cara de juego en el Bosque platense de 80 y 118. Es por eso que el técnico, conforme con la idea del 4-4-2, toca lo menos posible.

Es más, el único que cambio que hace Unión es por obligación, ya que Mauro Pittón llegó a las cinco amarillas, se volvió a lesionar Nelson Acevedo y será Martín Rivero, uno de los tantos refuerzos que trajo Madelón, quien tenga la chance de mostrar sus credenciales. Los otros diez serán los mismos de La Plata, toda una señal de confianza de parte del entrenador.

Si bien están afuera Emanuel Brítez y el Pittón que es volante, ambos sancionados, parece estar más que clara la base de Pumpido: cuatro en el fondo, dos carrileros intensos, dos volantes internos y un par de delanteros para lastimar.

De a poco, con excepción del “Chaco” Acevedo (se volvió a lesionar), el nuevo cuerpo técnico va recuperando soldados, para intentar tener a todos para pelear internamente por esos once lugares.

El de mañana, sin dudas, será el examen más complicado. Porque más allá de lo que finalmente decida Coudet (al cierre de esta edición, no había confirmado a los titulares para venir al 15 de Abril), nadie puede negar la tremenda jerarquía del plantel de Rosario Central, orgulloso finalista de la Copa Argentina.

Este plantel rojiblanco, armado a imagen y semejanza de un Madelón que ya no está, parece estar en un proceso de re-fundación de parte de Juan Pablo Pumpido. Por ahora, los números cierran. Y el juego, de a poco, va apareciendo. Por lo pronto, como para darle un ADN al equipo, Unión necesitó hacerse fuerte de local donde ganó los partidos que “debía” ganar (Sarmiento y Temperley). Poder ganarle mañana al jerarquizado Rosario Central sería casi lo mismo que empezar a patentar una fortaleza en el 15 de Abril. Fuente: El Litoral

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