Uno que pelee con Lucas Algozino y un refuerzo en el ataque

Con el plantel licenciado hasta los primeros días de enero y con el mismo Juan Pablo Pumpido de vacaciones, los dirigentes rojiblancos que manejan el fútbol profesional de la mano del propio presidente, cierran el año con una mezcla de conformidad y tranquilidad.

Es que, en su momento, la eliminación de la Copa Argentina y el portazo de Leonardo Carol Madelón generó las típicas dudas que existen cada vez que un club le pone final a un ciclo de tres años en este irregular y tóxico fútbol de AFA.

Sin embargo, en ese momento, los dirigentes se la jugaron con Juan Pablo Pumpido, el técnico de la reserva que hizo todo el recorrido en inferiores y que por una cuestión generacional había dirigido a varios de los pibes que hoy son jugadores de Primera División en Unión.

Hoy, con el diario del lunes y los números arriba de la mesa, sienten que no se equivocaron en la elección de Pumpido como entrenador. No sólo le cierran los números, ganando todos los partidos de local y también sumando de visitante, sino que además notaron que varios jugadores levantaron su nivel, lo que fue a parar directamente al juego del equipo.

A la hora de analizar el futuro, no hay ningún jugador del actual plantel profesional de Unión al que se le termine el contrato ahora en el mes de diciembre. Todos están, como mínimo, hasta el final de la temporada; es decir hasta la mitad del año que viene.

Sacando el caso puntual de Danilo Carando (ver aparte), los dirigentes creen que no se irá nadie de este plantel. “Salvo que aparezca una oferta con mucho dinero que le cierre al futbolista y al mismo tiempo le sirva al club”, confiaron hoy a El Litoral desde el Mundo Unión.

En consecuencia, tanto los dirigentes como Pumpido comenzarán a buscar en el mercado los dos cupos de refuerzos que tendrán los 30 equipos de Primera División para el semestre final de la temporada en 2017.

El diagnóstico indica que Unión saldrá con su radar para intentar que aparezca un típico “8” que pueda ser alternativa del pibito Algozino, un jugador que fue en crecimiento desde que debutó pero que no tiene recambio en el carril. Es más, a la hora de definir el perfil, la idea es clara: “Uno como Algozino, por si en algún momento pasa algo con Algozino, para tener recambio allí por la banda”.

En cuanto al otro puesto estuvo un poco más “conversada” la historia. Algunos dirigentes pensaban en la posibilidad de sumar un volante con experiencia que pueda manejar un poco más los tiempos, en medio de tanto vértigo que le meten los pibes.

Ejemplo: el otro día, con Racing, ganando 1 a 0, Unión propuso un final abierto que se podría haber evitado para no arriesgar. Para eso entró Villar, con su oficio, pero no logró conseguir el objetivo de “enfriar” el trámite.

Sin embargo, Juan Pablo Pumpido está convencido de que —además del “8”— lo que Unión necesita es otro delantero para la zona de fuego. Si bien este cuerpo técnico decidió que “Gamba es punta”, le dio rodaje a Vadalá e intenta recuperar a Anselmo (ni hace falta decir que Franco Soldano es titular inamovible), el diagnóstico es sumar otro delantero para 2017.

Los dirigentes creen que este mercado de verano será el peor de los últimos tiempos: “No hay plata y todos buscamos lo mismo: los que hacen goles y los que hacen hacer los goles”. Incluso, varios clubes se fueron al receso con deudas importantes con sus futbolistas.

Desde este punto de vista, hace tiempo que Unión es un “relojito”. El propio presidente, antes de Racing, fue a Casasol para hablar con los referentes del plantel y explicarles cómo iban a cobrar. Si algo traza, proyecta y concreta el pope máximo rojiblanco son los números.

Es por eso que Luis Spahn está convencido de que “Unión se va a reforzar siempre y cuando aparezcan opciones superadoras para los puestos mencionados”. Seguro que este final firme de Pumpido, en puntos y juego, le genera a los dirigentes de Unión una tranquilidad a corto plazo. Fuente: El Litoral

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