Eduardo Magnin paró el siguiente equipo para recibir a Patronato. Nereo Fernández; Emanuel Britez, Rodrigo Erramuspe, Santiago Magallán y Nahuel Zárate; Nelson Acevedo, Manuel De Iriondo y Martín Rivero; Lucas Gamba, Franco Soldano y Mauro Cejas.

El estudioso del rival

En el paradigma de quién llega mejor, la balanza se inclina claramente hacia Unión. Esto es por el grato presente por el que atraviesa y por la entrega que demuestra dentro del campo de juego. No se trata de un equipo vistoso ni mucho menos, pero lo que si aflora es la solidaridad y entrega en cada momento.

Es una identidad que se forjó con el arribo de Juan Pablo Pumpido al primer equipo, haciendo la salvedad que el plantel fue armado por Leonardo Madelón (actualmente en Belgrano). Existían muchas dudas sobre su designación; la primera era la falta de experiencia, ya que además de los 34 años que tenía en ese momento, solo había tenido contacto con las divisiones menores. Y después, por la búsqueda de sumar puntos, necesitándose –algo que es discutible desde muchos aspectos–quizás a otra persona con más espalda y con batallas encima.

Pero la dirigencia se jugó un pleno por un crédito de la casa, que además es hincha, y que por ahora le viene dando sus réditos. Los cuestionamientos no tardaron en llegar, pero en el fútbol lo que mandan son los resultados y hasta el momento la cosecha es innegable.

Comenzó su incursión contra Atlético Tucumán, con quién empató en el José Fierro 1 a 1, ya con un semblante de conjunto algo diferente. Después fue momento de presentarse en casa, en este caso ante Temperley, al que venció por 2 a 1. A partir de allí comenzó una racha positiva (empate 1 a 1 con Gimnasia en La Plata y victoria 2-0 ante Rosario Central en casa), hasta que llegó el primer y único traspié: contra San Lorenzo 3 a 2.

Lo importante de este caso es que se perdió dejando una buena imagen, apretando a su rival y obligándolo a pedir prácticamente la hora. Incluso Juampi Pumpido dijo después del partido que el "equipo ya muestra otra cosa". Sería el único agujero negro de esta etapa, ya que luego vendría un nuevo triunfo en Santa Fe, esta vez ante Racing 1 a 0.

Muchos podían pensar que el parate prolongado del fútbol se sentiría en demasía, pero lejos estuvo de ser así, porque Unión mostró el mismo repertorio de entrega, presión y compromiso en la igualdad ante River 1-1, con el que se inauguró la temporada 2017. Una muestra inalterable de un grupo que sabe a lo que juega y que lleva al pie de la letra la idea del entrenador, que cada fecha se juega un examen de aprendizaje.

Pumpido comentó en una oportunidad que no se aferraba a un solo contexto, en el popular «equipo que gana no se toca», sino más bien en pensar qué es lo mejor dependiendo el rival. Parece un juego de palabras, pero la situación es que el DT acciona en base a quién estará enfrente.

Asimismo, es partidario de tocar lo menos posible, pero si es necesario acomodar o mover, no duda. Es una de las características que lo separan de su padre (Nery Alberto). Es así como, a través del estudio previo, arma la estrategia.

Hoy Unión es un equipo agresivo –en el buen sentido de la palabra–, seguro y, sobre todo, solidario. Palabras que encabezan el diccionario de un grupo que sigue creciendo y buscando nuevos objetivos.

Casi sin darse cuenta, se metió nuevamente en la pelea grande y por eso quiere dejar de pensar un poco en la tabla de abajo para pasar a intentar nuevos horizontes: acceder por primera vez a una copa internacional. La Sudamericana es más que posible, pero también la Libertadores. Amén de las ilusiones, este sábado tendrá por delante un partido diferente a todos, en el que no importan los favoritismos y donde solo pondera una cosa: ganar. Es así como Unión saldrá a hacerse respetar en su casa ante el adversario de toda la vida. Fuente: Diario Uno

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