En el estadio “Alberto J. Armando”, Unión perdió 2 a 1 ante Boca Jrs. El autor de los goles fue Darío Benedetto para el local y descontó Brian Blasi para Unión. Se cerró un semestre PARA EL OLVIDO. Poco hay para rescatar del partido, tampoco mucho para marcar ya que es un equipo totalmente alternativo con juveniles y un técnico interino. En el primer tiempo, Mauro Vigliano no cobró una clara mano de Wilmar Barrios en el área de Boca Jrs. y aún hay grandes dudas sobre el primer gol de Boca ya que la televisión nunca mostró la posición del delantero. Solo quiero que todos se acuerden de esto, de lo que vivimos y pasamos estos 6 meses. De que empezamos la segunda parte del torneo en la sexta posición, peleando entrar a las copas y terminamos (hasta el momento) vigésimos segundos. Con esta derrota, Unión se queda con tan solo 32 puntos de 90 (8 victorias, 8 empates y 14 derrotas). Necesitamos cambiar la cabeza, tanto dirigentes como hinchas. EXIGIR y EXIGIR, no conformarnos con poco. A Unión lo hacemos grande nosotros, si nosotros no nos movemos, no lo va hacer nadie. Necesitamos una limpieza COMPLETA en el plantel. BASTA de jugadores que no se comprometen ni con el club ni con la historia. A los jugadores, les damos de comer NOSOTROS. Entonces EXIJAMOS que hagan bien su trabajo. ¡¡TODOS JUNTOS VAMOS A SALIR DE ESTO!!

¿Cómo llegó Pablo Marini a ser entrenador de Unión?

1) Los dirigentes de Unión no querían que se vaya Juan Pablo Pumpido. Estaban dispuestos a sostener el proceso. El punto final lo puso el propio entrenador. Quizás apresurándose en la decisión. Posiblemente, atendiendo a la prontitud de un nuevo clásico, que naturalmente lo iba a colocar en una situación, si se quiere, “límite”, pero podía también resultarle beneficiosa para ponerle una bisagra a la situación (recordar lo que pasó con Leonardo Madelón antes del 3 a 0 en el estadio "Brigadier Estanislao López).

2) Los dirigentes de Unión coincidieron en el perfil del nuevo entrenador: no improvisar y apuntar a alguien con recorrido. Por eso, se descartaron algunas alternativas que podían resultar interesantes, pero que no reunían esas características. Juan Pablo Pumpido no tenía recorrido en Primera, pero era del riñón del club y amplio conocedor del plantel. Se buscaron todos los entrenadores de experiencia que había en existencia. O casi todos, porque algunos se descartaron antes de establecer cualquier tipo de contacto.

3) En esa búsqueda, el abanico se abrió por completo. Aún en la celeridad que necesitaba el cuadro de situación, rápidamente empezaron los contactos. Pablo Marini es un nombre que circula desde hace tiempo por la cabeza de los dirigentes de Unión. Y fue el que contactaron el mismo sábado por la noche, con la renuncia de Pumpido consumada. Pero los pasos posteriores dejaron en claro que hubo otras prioridades.

4) Ricardo Zielinski, Jorge Burruchaga y Roberto Sensini fueron opciones muy claras y concretas. Zielinski les dijo que no, sin que el dinero fuese un obstáculo; Jorge Burruchaga les dijo que no, porque se incorpora a la selección en un cargo más dirigencial que deportivo, con una propuesta que le llegó el mismo sábado por la noche en un evento que compartió con Daniel Angelici; Sensini agradeció pero dijo que no, por su pasado en Colón. Si alguno de los tres (y quizás en el orden que figura en el inicio de este párrafo) decía que sí, se convertía en el técnico de Unión.

5) El nombre de Pablo Marini siempre estuvo en la lista y en el pensamiento de los dirigentes. Esto tampoco se discute. Quizás no fue la opción A. Posiblemente, haya sido el mejor de las segundas opciones. Es cierto que hace años que el nombre de Pablo Marini no resulta desconocido para la actual dirigencia. Todo esto está claro y va a favor de la elección. No se trajo un técnico por catálogo. O por el ofrecimiento de algún representante avispado de la acefalía producida en el vestuario de Vélez. Pero también hay que reconocer que estos mismos dirigentes que tenían en su mente desde hace tiempo el nombre de Pablo Marini, también sondearon todo lo que había alrededor y disponible, tratando de achicar al máximo el margen de error. Algo que, se sabe, es bastante complicado en fútbol porque nadie da garantías a priori, salvo algún “top” que es imposible que venga.

No hay recetas infalibles en esto. Pablo Marini debe conocer rápidamente el plantel y readaptarse a la realidad del fútbol argentino (hace años que dirige en el exterior). Éstas son las dos cuestiones esenciales que, quizás, no jueguen a su favor porque hace mucho que no está en el país. Las referencias sobre él son buenas. Las futbolísticas y las personales. Dicen que es un técnico ofensivo y por eso tendrá que conocer bien a fondo con qué cuenta para que su estrategia potencie al equipo y que no sea al revés. Éste es un plantel que está acostumbrado al 4-4-2 como esquema madre. Puede tener alguna variante pero no como para que el viraje sea muy pronunciado. Dicen que en esa postura ofensiva de Pablo Marini, figura la presión sobre la salida del rival. Y esto es lo que mejor podrían interpretar sus nuevos dirigidos, porque fue algo que intentaron casi siempre, desde los tiempos de Madelón. Después, el otro aspecto que deberá tener en cuenta es que ha demostrado ser un equipo que se siente cómodo cuando juega con espacios, y los partidos se abren. Y que sufre los partidos cerrados. La tercera cuestión es levantarles la moral. Los últimos partidos dejaron escapar una sensación de bajón anímico que se sumó a lo futbolístico.

Esto de las recetas infalibles y de la relatividad del éxito de los entrenadores se puede observar en ejemplos muy cercanos. Pocos imaginaban el éxito de Eduardo Domínguez. Y también el de Diego Osella, en un Newell's que parecía no apto para su estilo de juego. Sin embargo, son los entrenadores del momento. Y no llegaron con suficientes pergaminos a los clubes en los cuáles ahora triunfan. Fuente: El Litoral

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