En el estadio “Alberto J. Armando”, Unión perdió 2 a 1 ante Boca Jrs. El autor de los goles fue Darío Benedetto para el local y descontó Brian Blasi para Unión. Se cerró un semestre PARA EL OLVIDO. Poco hay para rescatar del partido, tampoco mucho para marcar ya que es un equipo totalmente alternativo con juveniles y un técnico interino. En el primer tiempo, Mauro Vigliano no cobró una clara mano de Wilmar Barrios en el área de Boca Jrs. y aún hay grandes dudas sobre el primer gol de Boca ya que la televisión nunca mostró la posición del delantero. Solo quiero que todos se acuerden de esto, de lo que vivimos y pasamos estos 6 meses. De que empezamos la segunda parte del torneo en la sexta posición, peleando entrar a las copas y terminamos (hasta el momento) vigésimos segundos. Con esta derrota, Unión se queda con tan solo 32 puntos de 90 (8 victorias, 8 empates y 14 derrotas). Necesitamos cambiar la cabeza, tanto dirigentes como hinchas. EXIGIR y EXIGIR, no conformarnos con poco. A Unión lo hacemos grande nosotros, si nosotros no nos movemos, no lo va hacer nadie. Necesitamos una limpieza COMPLETA en el plantel. BASTA de jugadores que no se comprometen ni con el club ni con la historia. A los jugadores, les damos de comer NOSOTROS. Entonces EXIJAMOS que hagan bien su trabajo. ¡¡TODOS JUNTOS VAMOS A SALIR DE ESTO!!

Carta a Emanuel Britez

Hay odio contra Emanuel. No está permitido jugar cada partido como si fuera el último, o cometer errores como si fuera el debut.

Hay odio por su sentido de pertenencia, por su prepotencia de trabajo, por trabar con el alma, por salir y entrar de los límites con tal de lograr que su Unión gane.

Hay odio por lo que hace dentro de la cancha, y lo odian porque salió de los humildes, por no callarse, por responder con autoridad y sin vacilaciones.

Lo odian porque se gana la vida con sudor, a fuerza de entrega por los colores que ama. Y lo odian porque hay odio clasista: son los mismos que lo apuntan por lo que hace en una cancha, en un juego, y se llaman a silencio cuando se abandona a una persona agonizante después de atropellarla.

Lo odian los mismos disfuncionales que aplauden a un padre que no paga cuota alimentaria. Son los mismos que aplauden el éxito deportivo, el Dios supremo, por sobre cualquier otra responsabilidad elemental; como sostener a la familia, criar a los hijos, no golpear a las mujeres.

Lo odian a Emanuel porque hace con su vida lo que quiere, porque se enoja y lo deja en evidencia, porque su eje de vida pasa por Unión, su familia y sus amigos.

Britez no debe crecer, no puede progresar. A tipos como él se le desea lo peor. Algún trabajo indigno y mal remunerado está bien para un tipo de un barrio humilde, de padres trabajadores y de amigos de esquina (e incondicionales).

Emanuel es un tipo raro. Su amor lo nubla. A veces practica con los pibes de inferiores, muchas otras baja línea sobre lo que es trabajar de lo que se ama y a quien se ama. No está permitido otra cosa que no sea Unión; así funciona él.

Lo odian aunque lo persigan en auto mientras lo apuntan con un arma de aire comprimido, y si se defiende tiene la culpa.

Lo odian aunque lo vayan a atacar a su casa, entre varios, eso sí. Se lo merece porque en la cancha y afuera de ella defiende a quien ama. No hay solidaridad, se lo merece y se lo dicen: "Este barrio no es para vos".

No importa atropellar y huir, no importa darle la espalda a los hijos. Acá lo importante es que Britez se saca jugando a la pelota, es poco profesional aunque se mate entrenando.

Hay que odiar a Britez y así lo multiplican muchos exitosos que en los medios de comunicación instalan agenda, venden silencios espurios, le cobran a los muertos, traicionan a sus socios y se asocian con delincuentes.

No importa negrear trabajadores y mucho menos que un montón​ de tipos que no llegan a fin de mes te llamen fracasado, Emanuel.

Usted Britez juegue como sabe, dé todo lo que tiene y más por los colores que ama. Usted es pueblo y barrio, es el fiel reflejo de lo que soñaron 14 amigos que fundaron nuestra institución, es el pibe que junta peso por peso para ir a la cancha.

Mientras tanto, y espero se le grabe en el corazón, muchos pibes tienen de ídolo a un lateral por derecha que lleva la roja y blanca impresa en el cuerpo y también en el corazón.

Abrazo

Victor Davila

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