En el estadio “Alberto J. Armando”, Unión perdió 2 a 1 ante Boca Jrs. El autor de los goles fue Darío Benedetto para el local y descontó Brian Blasi para Unión. Se cerró un semestre PARA EL OLVIDO. Poco hay para rescatar del partido, tampoco mucho para marcar ya que es un equipo totalmente alternativo con juveniles y un técnico interino. En el primer tiempo, Mauro Vigliano no cobró una clara mano de Wilmar Barrios en el área de Boca Jrs. y aún hay grandes dudas sobre el primer gol de Boca ya que la televisión nunca mostró la posición del delantero. Solo quiero que todos se acuerden de esto, de lo que vivimos y pasamos estos 6 meses. De que empezamos la segunda parte del torneo en la sexta posición, peleando entrar a las copas y terminamos (hasta el momento) vigésimos segundos. Con esta derrota, Unión se queda con tan solo 32 puntos de 90 (8 victorias, 8 empates y 14 derrotas). Necesitamos cambiar la cabeza, tanto dirigentes como hinchas. EXIGIR y EXIGIR, no conformarnos con poco. A Unión lo hacemos grande nosotros, si nosotros no nos movemos, no lo va hacer nadie. Necesitamos una limpieza COMPLETA en el plantel. BASTA de jugadores que no se comprometen ni con el club ni con la historia. A los jugadores, les damos de comer NOSOTROS. Entonces EXIJAMOS que hagan bien su trabajo. ¡¡TODOS JUNTOS VAMOS A SALIR DE ESTO!!

Frutos: "El error de Unión fue el armado de este plantel"

Admitió que cometió errores, pero se considera el principal responsable de la aparición de la camada de jugadores con la que se nutrió el plantel profesional en los últimos años. Habló sin tapujos ni tabúes de Colón, de Vignatti, de Lerche y de las diferencias que él nota con relación a Unión, sobre todo en el tema infraestructura. Hoy es ayudante de campo del entrenador del Anderlecht de Bélgica, club en el que jugó y ganó siete títulos. Nicolás Frutos tiene 36 años y dejó el fútbol en el 2010. A nadie le dan los números, obvio. Una lesión lo postergó a los 29 años. Pero se puede hablar de una vida futbolística intensa. El admite que en Unión no le fue bien. Y tiene sus razones, porque en Independiente, por ejemplo, hizo 19 goles en 28 partidos, compartiendo la delantera con el Kun Agüero. Y en el Anderlecht, 59 goles en 96 partidos. Una friolera en comparación con un promedio de un gol cada cinco partidos en Unión. Pero después tuvo su nueva oportunidad, esta vez como coordinador. Hasta que se fue. Y ahora se decidió a hablar.

—Estás otra vez en Bélgica, ¿eso quiere decir que pensás en quedarte en Europa?

—En Bélgica espero quedarme dos o tres años. Mi objetivo es dirigir, en el corto o mediano plazo, pero a largo plazo quiero dirigir a una selección.

—Vos sabés que Sampaoli se lo planteó en esos términos a sus amigos en Casilda. Les dijo que él iba a dirigir a la selección...

—Y bueno... Yo tomo la decisión todos los días de llegar a lo más alto...

—¿Cuántos años viviste en Europa?

—En total fueron 8.

—¿Cuál es la experiencia que percibiste con el tema de los manager?

—España fue la demostración de la desorganización latina. En Las Palmas, cuando jugué, tuvimos tres presidentes, cinco entrenadores y dos manager en un año. Y descendimos. Ahora, Las Palmas está en primera con una reestructuración europea. En Anderlecht hay un manager que trabaja desde hace 14 años y fue el que me llevó en 2005. Ahora se retira.

—¿Hablás con él?

—Muchísimo. Te digo más: escribí para mí mismo proyectos como manager, sin interés de desarrollarlo, pero como son puestos con los que trabajo en conjunto, me gusta saber qué es lo que hacen. Cuando me fui de Unión, le dejé a Spahn una estructura completa de club. Se lo expliqué en el patio de la casa, tomando mate, los dos mano a mano. Una estructura al estilo de un manager.

—¿Te hubiese gustado que te hablaran de Unión?

—No, porque no estoy preparado. Mi sueño es ser entrenador. El Anderlecht me ofreció el cargo para sustituir a mi manager, que, como te dije, se retira, pero les dije que no.

—¿Qué lejos estamos en concebir la figura del manager como algo natural?

—Prácticamente imposible. Hoy lo hace bien River, alguna vez lo hizo Vélez pero no lo ví muy exitoso. Racing lo quiso hacer con Ayala y fue truncado. Tuve charlas con Romeo en San Lorenzo y lo hace bien. Pero en Europa es distinto. El manager toma todas las decisiones, es responsable absoluto de todo.

—¿Es el que trae los jugadores?

—Obvio. Para que quede claro, el manager hace reuniones triangulares con el técnico y el servicio de scouting. En Anderlecht tenemos seis personas fijas en el club y doce más en distintos paises que hacen de scouting. Ellos son los que apuntan jugadores. Hace cuatro años vinieron con el nombre de Mitrovich que estaba jugando en Serbia, lo compramos en 4 millones y medio de dólares, tenía 18 años y a la temporada siguiente se fue por 20 millones. ¿Dónde buscan ahora?, en Africa. Ahí se consiguen jugadores más baratos y con posibilidades de éxito.

—En ese caso hay que adaptar a los dirigentes y a los entrenadores...

—Como dice el dicho, cuentas claras conservan la amistad. Hay que estar dispuesto a darle la responsabilidad absoluta a una persona. El dirigente tiene el derecho de elegirla, pero luego debe darle la libertad para que se desarrolle.

—¿En qué te equivocaste cuando estuviste en Unión como coordinador?

—Uff... Puedo hacer un listado larguísimo... Eso sí, estoy 110 por ciento convencido de que los jugadores que aparecieron en la primera y fueron vendidos, son producto de mi trabajo y de mi estructura. Cuando digo mi estructura, es Diego Mosset, Alejandro Trionfini, Juan Pablo Pumpido, el Pelado Centurión, todos los otros entrenadores y el único directivo que me acompañó que fue Juan Carlos Rodríguez.

—Epa... Hablás del único directivo. ¿Y Spahn?

—Al final terminó sacando lo mejor de mí... Mirá, a mí no me interesan las relaciones humanas, el presidente tiene que ser frio porque el fútbol es un negocio. Spahn sacó lo mejor de mí. Interesado estaba. Yo llegué a un límite haciendo un esfuerzo sobrehumano en los tres años que estuve. Si hoy lo tuviese que hacer de vuelta, a lo que hice, quizás en lugar de tres años, demoraba diez. Me acuerdo que Eduardo Magnín salió a “pegarme” por radio. Me enfrenté con el Pelado Centurión... Tuve errores, los admito.

—El otro día planteaba que lo de Juan Pablo Pumpido fue más una apuesta que un proyecto. ¿Me equivoco?

—El día que lo nombraron, me sentí realizado. El primer bosquejo que le entregué a Luis Spahn, hablaba de tener un entrenador propio en algún momento. Nunca me puse en esa visión porque no me interesaba dirigir a Unión, todavía. Después, no sabía cuánto tiempo iba a durar, pero también sabía que lo de Juampi se iba a terminar.

—¿Por qué?

—Porque no tiene plantel. Algo se dejó de hacer. El error fue en la confección del plantel. Por la comunión de características de sus jugadores, Unión no tiene un plantel competitivo para el fútbol argentino. No digo que no hay buenos jugadores, pero hay que formar un equipo, ensamblarlo. Y Unión no tiene eso. En los primeros partidos de Juan Pablo, Unión hizo seis goles y cuatro de ellos fueron de pelota parada. Le sacó jugo a las piedras. Unión no le hace un gol a nadie. La culpa no es de los delanteros, porque hay que generarle juego a los delanteros. A mí, en Unión me costaba una enormidad hacer goles, pero en otros equipos hacía goles de todos los colores. Soldano y Gamba son jugadores muy interesantes, pero no para Unión hoy. Si estaría Triverio o jugadores de más jerarquía en el medio, sería distinto para ellos.

—Pero Pumpido no se fue porque lo echaron, sino que se fue porque quiso, porque renunció, los dirigentes no querían que se fuera...

—Yo lo que digo es que el proceso tendría que haber continuado, simplemente por una coherencia. Deberían esperar que termine este campeonato, hacer un mea culpa general y armar un plantel con potencial... Volviendo a lo que planteabas respecto de apuesta o proyecto, te digo que me gustaría saber por qué lo eligieron. Eso, como primera medida. Y en cuanto a su ida del club, si vos no querés que un tipo se vaya, ese tipo no se va.

—¿Qué es Spahn?, ¿un buen dirigente o un hombre con chequera que vio en Unión un buen trampolín para trascender?

—No existe ningún directivo que llegue a un club y no busque trascender. Vignatti es un tipo que necesitaba mucho a Colón. No lo conozco, nunca hablé con él, pero creo que necesitaba del club para realizarse. Colón también lo necesitaba, en el momento en que llegó. Y le hizo muy bien. Pero él también necesitaba de Colón. Spahn es un tipo con poder económico, que ayudó muchísimo, hizo cosas maravillosas, pero podría haber hecho algunas cosas mejor. No va a dejar a Unión en la lona como muchos creen y dicen, se llevará lo que corresponde. Lo que le recrimino es el tema de la infraestructura. El debió haber entendido, siempre, que tenía que trabajar en mejorar la infraestructura. Eso es lo que le recrimino

Las marcas de Pumpido e Ischia

A la hora de hablar de entrenadores que tuvo, Frutos menciona a Nery Pumpido y a Carlos Ischia, por distintos motivos.

—Empecemos por Ischia, ¿por qué?

—Me agarró en el momento en que dejaba el fútbol, no sé si me mintió o estaba convencido pero me dijo que iba a ser la gran figura de Gimnasia y que iba a explotar. No se equivocó. Jugué poco en Gimnasia, pero metí goles y la gente me idolatraba.

—¿Y Pumpido?

—Te voy a contar un par de anécdotas. Un día estaba jugando en reserva, tenía 18 años y Nery estaba mirando el partido. En un momento, el partido estaba detenido, me llama y me dice: “Nico, el lateral derecho de ellos no tiene las canilleras”. Entonces, voy y se lo digo al árbitro. El marcador sale y por ese lado le hacemos el gol. La otra: un día nos mandó a llamar, a mí y a un compañero, para que vaya a entrenar pelota parada con la primera, vino la primera jugada y nos echó. No nos había dado ninguna indicación, pero nos preguntó si sabíamos por qué nos echaba. Y dijo que si hubiésemos estado atentos, hubiese hecho bien las cosas. Con esto me dejó una enseñanza: en la vida siempre hay que ver un poco más allá.

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