El problema de reforzar a un equipo que no tuvo gol

Unión disfruta por un lado de la buena actuación que tuvo el equipo ante Lanús, eliminándolo de la Copa Argentina, pero por el otro no consigue reforzarse en el ataque. Basta con mirar los pobres números de la temporada anterior para entenderlo. Unión hizo 25 goles en 30 partidos y le convirtieron 39. Sólo Aldosivi, Quilmes, Belgrano y Huracán, hicieron menos goles que los rojiblancos. Y un equipo descendido, como Sarmiento de Junín, marcó 27, dos más que Unión. Reflejo elocuente de una carencia que se hizo notoria en determinado momento del campeonato y que le bajó la cotización a algunos de sus jugadores, caso Franco Soldano, que venía muy bien con su promedio de gol y se le cayó.

Hace un año, Anselmo, Vadalá y Carando se sumaban al plantel con un aporte escasísimo. Eso fue el principio de todo. Unión terminó dependiendo de los de siempre. De Gamba y de Soldano. Hoy, la realidad sigue siendo la misma. Se buscaron variantes sin éxito para fortalecer un sector que necesita urgentemente de refuerzos. Se apuntó alto cuando surgió el nombre de Lucas Viatri, que ni le atendió el teléfono a Zuccarelli (él mismo lo expresó en una de las conferencias de prensa de presentación de los jugadores que llegaron al club para esta temporada), se intentó con Claudio Bieler (uno de los jugadores que pidió Madelón), se buscaron algunas posibilidades en el exterior y hasta de la B Nacional (el último caso fue el de Fydriszewski, que al final se va a jugar a la Segunda de España). Hoy, Unión puede mostrar siete caras nuevas pero son defensores y delanteros (Damián Martínez, Gómez Andrade, Bottinelli y Aquino jugaron como titulares ante Lanús, Arce y Vitale fueron al banco y Zabala no pudo estar porque se demoró el pago y la consecuente habilitación del jugador). Madelón pide refuerzos (en plural) para el ataque y la realidad es que ni siquiera se puede traer a uno.

“En un momento del partido, miraba al banco y eran todos pibes”, contaba Madelón con la alegría a cuestas, después de ganarle a Lanús. Andereggen y Méndez son las alternativas que hoy tiene a mano como relevos de ataque. Uno tiene apenas 18 años y el otro, con más edad, recién ahora está haciendo sus pasos en el plantel profesional después de haber jugado casi todo el año en reserva. Afuera del equipo y marginado por el entrenador, está Federico Anselmo. Más de uno empieza a pensar que no habría que descartarlo y que el objetivo debería ser el de recuperarlo. ¿Pensará igual Madelón?

Ante Lanús, el equipo tuvo una postura que fue mayoritariamente contragolpeadora. Se apostó al pressing en la salida del rival en algunas ocasiones (por ejemplo, en el inicio del partido, cuando se recuperó la pelota en tres cuartos de cancha y vino el bombazo de Gamba en el travesaño y el rebote que Aquino cabeceó desviado), pero la idea fue esperar, achicando espacios cerca del área y tratando de partir rápidamente de contra. Con esa estrategia, Gamba y Soldano se sienten a sus “anchas”, porque evidentemente son jugadores que con espacios pueden tener ese tiempo y espacio de más para poder dominar correctamente la pelota sin embarullarse y porque, además, son veloces y corredores. Pero son ellos dos. Muy poco. Demasiado y hasta preocupantemente corto.

¿Qué hay en el mercado”, “nada”, le contestaba tajantemente un alto dirigente a El Litoral. “Buscamos por todas partes. Hay jugadores que no convencen por la edad y con otros tenemos dificultades porque los clubes piden un dinero que Unión no tiene”, agregaba. Y como para completar el complicado cuadro de situación, lo que casi todos los dirigentes del fútbol argentino repiten como si se hubiesen puesto de acuerdo: “Hay muchos clubes para pocos jugadores... Todos apuntamos a los mismos... Los jugadores especulan con la posibilidad de irse afuera... Como se mencionan en varios clubes, piden disparates”, se escucha a manera de queja.

Por eso, la chance de un jugador de 31 años como el “Loco” Dionicio Pérez (un paraguayo de Capiatá) o Tobías Figueroa, un delantero que recién encontró capacidad goleadora en la última temporada en Brown de Puerto Madryn, aparecen como algunas de las alternativas que hoy se barajan.

La pregunta es: ¿podrá encontrar Madelón, con los atacantes, aunque más no sea el mismo nivel que halló con jugadores como Bottinelli o Zabala para reforzar otros puestos en el equipo?

No hay dudas de que Unión es el lugar en el mundo de Madelón: supo levantar a un equipo derrumbado y lo potenció. Necesita que los dirigentes le traigan algún delantero de nivel para que se quede tranquilo. Fuente: El Litoral

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