Con una solida defensa para llevarse algo de Florencio Varela

Con un arranque tan promisorio como complicado será, para Unión, el partido de este sábado con Defensa y Justicia, equipo que, al igual que Atlético Tucumán, se ha convertido en una de las grandes sorpresas de los últimos tiempos. A pesar de los cambios (de entrenadores y jugadores), hay una idea de juego que se viene manteniendo y que le ha dado resultados históricos, como meterlo al club en una copa internacional y en la que ha tenido una interesante participación. Primero con Holan, luego con Beccacece y últimamente con Nelson Vivas, que trató de tocar lo menos posible de una estructura clara y precisa, los resultados han sido muy buenos. Y en este torneo, arrancó con 4 puntos sobre 6 ante los equipos de La Plata. Tan promisorio, en cuanto a resultados, como el comienzo de Unión.

El empate ante Newell’s y el triunfo ante Gimnasia le han dado no sólo tranquilidad al mundo Unión, sino también certeza en cuanto al rumbo elegido. A estos dos partidos, hay que agregarle el de Lanús, que en definitiva es el más importante de todos porque no sólo se lo ganó, sino que significó la continuidad en la Copa Argentina. En los tres partidos, hubo cosas positivas. Pero no varió la postura táctica (4-4-2) y también se tiene en claro que la mejor estrategia es no salir a repartir “palo y palo”, sino jugar en un espacio reducido, achicando y juntando las líneas.

Esto permite que rinda mejor la defensa, porque al defender en terreno chico, Gómez Andrade y Bottinelli no tienen que hacer grandes desplazamientos y se ven favorecidos. Hay un incansable batallar en la mitad de la cancha, en el que tampoco deben escaparle a la responsabilidad los dos volantes laterales, que tienen mayores obligaciones de juego para acompañar a los puntas. Ni Aquino ni Zabala deben olvidarse que en el retroceso comparten obligaciones con Acevedo y Mauro Pittón. Y este último está recuperando aquel buen nivel que tuvo con Madelón el año pasado y que había perdido luego, sobre todo a partir de la llegada de “Pomelo” Marini.

Soldano recuperó gol, pero también nivel. Y Gamba es un jugador que exige siempre y que también aporta su cuota de sacrificio para correr rivales en la salida. Pero no es el Unión de otros tiempos, que aprieta en el campo rival, sino que es un Unión que espera un poco más atrás, siempre con la intención de reducir el terreno y de defender en campo chico.

No se busca el lucimiento individual sino el colectivo. Madelón es el primero en reconocer las limitaciones de su equipo y obra en consecuencia. Contra Gimnasia logró un gol y luego planteó el partido en el lugar preciso, sin darle espacios al rival y jugando con mucha concentración. Pudo marcar algún gol más y no tuvo demasiados contratiempos defensivos, salvo alguna jugada esporádica que se dio, quizás, en momentos en que se pretendió arriesgar un poco más.

Defensa y Justicia tiene un funcionamiento que viene desde hace un tiempo, juega con tres atrás, junta gente en el medio y presiona en todos los sectores. Ése fue el estilo que le fueron impregnando sus entrenadores. Ofensivo en el caso de Holan, con mucha presión para recuperar de inmediato la pelota por parte de Beccacece y ahora con una identidad que no se negocia, en el caso de Vivas.

A priori, un partido lindo pero complicado a la vez. Madelón lo ha estudiado muy bien a Defensa, sabe de qué se tiene que cuidar y cómo lo tiene que atacar. Habrá que ver si se eligen las puntas para desbordar o si se plantea otra clase de partido. Y después, esos pequeños detalles que a veces terminan definiendo los partidos. Unión ha tenido un interesante desarrollo en las pelotas quietas. Aquino es un muy buen ejecutante de tiros libres y esto permite que con buenos cabeceadores como Gómez Andrade, Bottinelli, Soldano o Brítez, se pueda intentar la llegada al gol por esa vía como ocurrió con Gimnasia, cuando un error de Ariel Scime, el asistente 1 de Lamolina, privó a Unión de abrir el marcador apenas arrancado el partido del último lunes. Fuente: El Litoral

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