Magnín: "Mi objetivo no es ganar sino que los jugadores se formen"

Ya en el torneo pasado, la campaña de la reserva había sido muy buena. Eduardo Magnín había tomado la posta luego de que Juan Pablo Pumpido asumió la conducción técnica del plantel profesional. Sus números en el año son muy buenos. Y aportó un granito de arena cuando se fue Marini —o cuando Spahn decidió su despido— para tomar las riendas de un equipo que se había caido estrepitosamente y que sólo tuvo una noche feliz, aquella de la victoria ante Nueva Chicago en Copa Argentina. Pero este presente de la reserva de Unión es tan bueno como el de la Primera, aunque Magnín —aquél que le pegaba de gran manera con las dos piernas cuando se plantaba como referente y caudillo en sus tiempos de jugador— se dedicó a aclarar en todo momento que los resultados no deben ser los que gobiernen en este período de crecimiento y formación de los jugadores.

Hace unos días, Eduardo Magnín renovó el contrato con el club, que culminaba en este mes de noviembre. Lo hizo hasta que expire la actual temporada, o sea hasta antes del Mundial.

—¿Por qué seis meses?

—Porque los dirigentes me lo propusieron así, es hasta el final del torneo y supongo que luego verán si renuevan o no, evaluando mi trabajo. Yo llegué al club de la mano de gente amiga que confiaba en mí y sabía cómo trabajaba. Somos empleados del club y la sartén por el mango la tienen los dirigentes. Se tomarán el tiempo para ver, analizar y tomar decisiones.

—¿Te hubiese gustado más tiempo?

—... Si fuese por mí, me quedaría a vivir en Unión. Creo que un trabajo a largo plazo es, por lo menos, tres años. Acepté los seis meses porque no me gusta dejar las cosas a medio terminar, y ya veremos cuando finalice el torneo. Nadie tiene por qué enojarse por más que uno sienta que en Unión debería quedarse a vivir, hay que poner los pies sobre la tierra y adecuarse a estas circunstancias.

—¿De quién dependés?

—De Primera... Hay un montón de cambios, llegó Martín Zuccarelli y también un nuevo coordinador, pero hoy por hoy trabajamos a la par de Primera... Pero quiero decir algo: hoy se habla de la reserva porque ganamos cinco partidos, pero mi objetivo no es ése, el de ganar partidos. Mi objetivo personal es posicionar cada vez más jugadores arriba, en la primera, y que cuando el técnico mire para abajo vea que hay opciones. Ése es mi trabajo: formar jugadores.

—¿Formar jugadores es más importante que conseguir resultados?

—Cuando un padre acompaña a un chiquito, lo primero que se fija es en el resultado y no es así; hay que preguntarle si se divirtió o cómo jugó. Los resultados vienen solos. Le decía a uno de los chicos que le hicieron contrato esta última temporada, que había dos caminos, que tome el que quiera que yo lo iba a apoyar, pero que mago no era. Entonces le dije: “Te lo merecías, lo buscaste, pasaste por un stress enorme en estos seis meses, con mucha angustia, pero no cometas el error de pensar que ya llegaste porque te hacen el primer contrato. Tenés que ser consciente de que esto recién empieza”. Se lo dije porque a mí me pasó.

—Y lo difícil es mantenerse...

—Más difícil que llegar.

—¿Cómo está Algozino?

—Me dijeron antes de viajar a Vélez que estaba disponible y lo utilicé. Leo está de acuerdo conmigo en que la reserva tiene que ser para los chicos del club y yo trabajo para el equipo de primera. “Rulo” está volviendo, tiene una humildad y predisposición enorme, espero que lo antes posible se ponga bien. Y destaco que todos los chicos que bajan del plantel principal para jugar en reserva, llegan con ganas y la mejor disposición para entrenar y jugar.

—Volviendo al tema de la formación, por ahí si formás buenos jugadores seguramente los resultados van a llegar por lógica consecuencia...

—Te llevo a nuestro equipo de reserva... En esta racha de cinco partidos ganados mantuvimos el arco en cero, cambiamos tres veces de arquero, cambiamos la defensa casi todos los partidos y jugamos con tres chicos 99, uno 2000 y el otro 97 en esa línea. ¿A qué voy con esto?, a que se va generando una rueda de contagio y todos van por el mismo camino. Es decir, si el equipo funciona, si hay una idea y todos la entienden, se genera un contagio y los cambios no inciden.

—¿Cómo anda ese “lungo” que tienen en defensa, Mariano Gómez?

—Es un chico de 18 años con un futuro enorme, lo hablé con él y con Brian Blasi, que ya está en el plantel principal. Volviendo a Gómez, no se comió el “circo” que está en Primera, quiere aprender todos los días y tiene un futuro enorme, tanto él como Godoy.

—En ese puesto, el de marcador central, hubo que buscar referentes en los últimos tiempos, como Leo Sánchez, García Guerreño, Gómez Andrade y Bottinelli...

—Yo creo que Unión va a tener marcadores centrales para rato... Se están posicionando muy bien, yo veo, comparo, miro las ganas de crecer y van a tener la posibilidad, ojalá la aprovechen. Mi función es formarlo a todo momento para ir corrigiéndolos. Leo fue muy claro, a mí me dijo el otro día que hay momentos para poner chicos y otros que no. El creyó que éste no era el momento, pero que esos tiempos pueden llegar. Además, ellos tienen que aprovechar estos jugadores de experiencia para mirarlos, verlos trabajar y charlar con ellos.

—¿Cómo es tu relación laboral con Zuccarelli y con Cicotello?

—Trabajamos con apoyo y libertad total. Como decía antes, a la par de la Primera y en un clima “cuasi ideal”. No tengo quejas ni críticas para nadie. Los “jodemos” a los dirigentes todos los días para que vayamos incorporando cosas y así ir mejorando.

—¿Cuál es el secreto de los buenos resultados?

—No nos reflejamos en las cinco victorias, sino en formar. Más allá de que vayan variando los componentes, el sistema y las formas no se resienten. Mi objetivo es que los jugadores se sientan cómodos y que vean en este cuerpo técnico que está formado por gente que no les miente, que les dice la verdad y que esas cosas le van a servir. Fuente: El Litoral

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